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Zonas de agrobiodiversidad: ¿Qué son y por qué son importantes para el Perú?

Conoce cómo aportan las comunidades a la conservación de estos espacios vitales para la seguridad alimentaria

Por Luis Zuta Dávila

El Perú cuenta actualmente con ocho zonas de agrobiodiversidad en su vasto y pródigo territorio. ¿Qué son estos espacios y por qué son importantes para nuestro país?, ¿Cómo aportan las comunidades a la conservación de estos ámbitos?, ¿Qué condiciones son necesarias para su reconocimiento? A continuación, las respuestas a estas y otras interrogantes sobre este tema clave para nuestra seguridad alimentaria.

El Perú es un país megadiverso y centro de origen para cultivos y crianzas de importancia global. Asimismo, es reconocido como uno de los centros de domesticación más prolíficos en la historia de la humanidad, habiéndose domesticado cultivos como la papa, la quinua, el algodón, entre otros.

Las antiguas poblaciones peruanas fueron las protagonistas de esta exitosa domesticación, y en la actualidad los pueblos indígenas y comunidades campesinas mantienen activos estos procesos en sus predios agrícolas a nivel nacional.

¿Qué es una zona de agrobiodiversidad?

Según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), una zona de agrobiodiversidad es un espacio geográfico determinado en virtud de su riqueza en agrobiodiversidad nativa, cultural y ecológica, en los cuales los pueblos indígenas, mediante sus tradiciones culturales y en confluencia con elementos biológicos, ambientales y socio económicos, desarrollan, gestionan y conservan los recursos genéticos de la agrobiodiversidad nativa en sus campos y en los ecosistemas contiguos.

¿Qué es la agrobiodiversidad y por qué es importante protegerla?

La agrobiodiversidad es la variabilidad de cultivos, crianzas y sus parientes silvestres, así como microorganismos asociados a la agricultura; y es esencial para la alimentación de todas las personas y el futuro de la agricultura.

Sin embargo, y a pesar de esta importancia, la agrobiodiversidad está en riesgo a perderse debido a cambios en el uso del suelo con aptitud agrícola hacia otros usos; la migración de la población del campo a la ciudad; la pérdida de costumbres relacionadas a cómo se cultiva la agrobiodiversidad y la forma de usarla; y por el cambio climático global, entre otros factores.

¿Cuáles son los objetivos del reconocimiento como zona de agrobiodiversidad?

El reconocimiento de una zona de agrobiodiversidad tiene por objetivo general contribuir a mejorar las condiciones de vida de los pueblos indígenas mediante el fortalecimiento y consolidación de la conservación, uso sostenible y gestión local de la agrobiodiversidad nativa a través de los siguientes objetivos específicos:

– Promover la conservación y uso sostenible de la agrobiodiversidad nativa y los agroecosistemas.

– Fomentar la articulación de las zonas de agrobiodiversidad a las dinámicas económicas a nivel local, regional y nacional.

– Promover la retribución por servicios ecosistémicos en las zonas de agrobiodiversidad, de conformidad a la Ley N° 30215, Ley de Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos.

– Fortalecer el sistema de conocimientos tradicionales, tecnologías e innovaciones de los pueblos indígenas y sus sistemas culturales relacionados a la conservación y uso sostenible de la agrobiodiversidad nativa.

¿Cuáles son los beneficios del reconocimiento como zona de agrobiodiversidad?

Son múltiples los beneficios después de haberse obtenido el reconocimiento como zona de agrobiodiversidad y aún se siguen identificando y proponiendo. Los principales beneficios son:

– Ubicación de las zonas de agrobiodiversidad en mapas oficiales.

– Promoción de actividades turísticas y de bienes y servicios de las zonas de agrobiodiversidad.

– Incentivos para la conservación y uso sostenible, como por ejemplo los relacionados a la Ley de Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos.

– Priorización a la asistencia técnica por parte del estado, incluyendo la promoción de ferias de semillas, concursos, mercados, así como asistencia técnica especializada y personalizada a los problemas de cada zona de agrobiodiversidad.

¿Qué condiciones son necesarias para el reconocimiento como zona de agrobiodiversidad?

Las condiciones para el reconocimiento como zona de agrobiodiversidad son las siguientes:

-Ser un agroecosistema donde exista una alta diversidad o variabilidad genética, especialmente de agrobiodiversidad nativa. Esta condición se determina en función a los criterios e indicadores específicos del conocimiento tradicional y nomenclatura biológica.

– Incluir una riqueza sociocultural que afirme el desarrollo de procesos dinámicos que favorezcan la conservación in situ de la agrobiodiversidad. En algunos casos, esta riqueza puede expresarse a través del intercambio tradicional de semillas, participación en ferias y trabajo comunitario como la Minka o el Ayni.

– Debe contener especies cultivadas o domesticadas, y la posible presencia de sus parientes silvestres de cultivares.

– Debe estar dedicada a las actividades agrarias, agrosilvopastoriles y agroforestales y demás actividades con prácticas compatibles con la conservación y uso sostenible de la agrobiodiversidad nativa.

– Los derechos de propiedad de las tierras de las comunidades que se ubican dentro de las zonas de agrobiodiversidad deben estar debidamente inscritos en la oficina registral respectiva. De no estar titulado el territorio de la comunidad, ésta debe acreditar que viene realizando las gestiones correspondientes ante el gobierno regional u otra autoridad competente para la formalización y titulación de sus tierras, de conformidad a la normatividad vigente.

¿Cuáles son los pasos para obtener el reconocimiento como zona de agrobiodiversidad?

El reconocimiento como Zona de Agrobiodiversidad se obtiene a través de un proceso a iniciativa de los pueblos indígenas o comunidades campesinas que conduce a la emisión de una Resolución Ministerial de Reconocimiento por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), previa opinión técnica favorable del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA).

Este proceso tiene 10 pasos, que se describen a continuación:

1.-Los pueblos indígenas preparan un expediente para el reconocimiento y lo presentan ante la Oficina de Atención a la Ciudadanía y Gestión Documentaria (OACGD) del Midagri.

2.-El expediente se admite en el Midagri y se deriva al INIA.

3.-La Oficina de Asesoría Jurídica (OAJ) del INIA, evalúa los requisitos y emite un informe legal.

4.-De ser el caso, los pueblos indígenas levantan las observaciones solicitadas por la OAJ.

5.-El INIA, mediante la Dirección de Recursos Genéticos y Biotecnología (DRGB) realiza una inspección ocular para constatar in situ el cumplimiento de las condiciones para el reconocimiento, firmando un acta de inspección ocular con los representantes del expediente.

6.-La DRGB del INIA emite una opinión técnica sobre el expediente en su conjunto, incluyendo la inspección ocular. De ser favorable, se recomienda el reconocimiento como zona de agrobiodiversidad.

7.-La OAJ del INIA remite a la Oficina General de Asesoría Jurídica (OGAJ) del Midagri, la opinión técnica favorable.

8.-La OGAJ del Midagri emite una opinión legal favorable sobre el expediente.

9.-El Midagri expide una Resolución Ministerial que reconoce la zona de agrobiodiversidad.

10.-El INIA inscribe la zona de agrobiodiversidad reconocida en el Registro Nacional de Zonas de Agrobiodiversidad.

¿Cómo aportan las comunidades a la conservación de las zonas de agrobiodiversidad?

Las comunidades campesinas y los pueblos indígenas son los herederos y portadores de la sabiduría ancestral que contribuyó hace miles de años a domesticar cultivos silvestres y generar la gran biodiversidad de cultivos que existen en el territorio peruano. Por ello, al obtener el reconocimiento como zona de agrobiodiversidad asumen el compromiso, a través de un documento para continuar manteniendo las condiciones por la que dicho ámbito fue reconocido como zona de agrobiodiversidad.

El Midagri, a través del INIA, en coordinación con las autoridades competentes, realiza monitoreos y evaluaciones periódicas en las zonas de agrobiodiversidad reconocidas para identificar el estado de conservación de la agrobiodiversidad y los factores que influyen en ella.

Las indicaciones contenidas en los informes de los monitoreos y de las evaluaciones periódicas realizadas por el INIA tienen naturaleza vinculante para las comunidades campesinas y pueblos indígenas y sustentan las decisiones que el Midagri adopte al respecto.

El INIA programa visitas aleatorias para comprobar que las zonas de agrobiodiversidad cumplan los objetivos para los que fueron creadas. Estas visitas serán notificadas con 15 días de antelación a las comunidades campesinas o pueblos indígenas que comprenden la zona de agrobiodiversidad. El instrumento base para la comprobación de los objetivos es el Plan Maestro o plan de gestión.

¿Qué actividades son compatibles con las zonas de agrobiodiversidad?

Las actividades compatibles con las zonas de agrobiodiversidad son las siguientes:

– Conservación in situ de los cultivos nativos, crianzas nativas y sus parientes silvestres de cultivares.

– Actividades y faenas agrícolas y ganaderas que no incluyan cultivares o crianzas obtenidas por mejoramiento convencional o mediante el uso de la biotecnología, que puedan afectar la conservación in situ de los cultivos nativos, crianzas nativas y sus parientes silvestres de cultivares.

– Comercio de cultivos nativos, crianzas nativas y/o sus parientes silvestres de cultivares, conforme a lo dispuesto en el artículo 38 del Reglamento de la Ley N° 26839, aprobado por el Decreto Supremo N° 068-2001-PCM.

– Agroturismo, ecoturismo y turismo vivencial, que estén acordes a lo establecido en la Ley General de Turismo y a los reglamentos de los prestadores de servicios turísticos.

– Desarrollo de sistemas agroforestales.

– Acuicultura con especies nativas.

– Investigación.

– Intercambio y trueque.

– Capacitación y educación relacionada con la agrobiodiversidad.

– Mantenimiento de jardines botánicos o viveros de plantas cultivadas, incluyendo plantas medicinales.

– Otras actividades compatibles con la conservación y uso sostenible de la agrobiodiversidad nativa.

Estas actividades deben contribuir al mantenimiento del conocimiento tradicional asociado a la agrobiodiversidad nativa.

¿Cuáles son las zonas de agrobiodiversidad en Perú?

Las zonas de agrobiodiversidad reconocidas en el Perú son:

– Cotahuasi, en la región Ayacucho.

– Andenes de Cuyocuyo, en la región Puno.

– Parque de la Papa, en la región Cusco

– Ccollasuyo, en la región Cusco,

– Marcapata-Ccollana, en la región Cusco.

– Pariahuanca, en la región Junín.

– Paymakis, en la región Apurímac.

– Laria, en la región Huancavelica.

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